Día Mundial contra el Cáncer: pensamos en quienes nos cuidan


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Entrevista con la Dra. Nuria Sánchez Marín

Como cada 4 de febrero, celebramos el Día Mundial contra el Cáncer con el objetivo de aumentar la concienciación y movilizar a la sociedad para avanzar en la prevención y control de esta enfermedad.

Es un día en el que todos pensamos en quienes sufren o han sufrido un cáncer. Pero hoy también queremos tener muy presentes a las personas que cuidan a estos enfermos; a quienes los acompañan en la curación, quienes preparan y administran la quimioterapia, unos medicamentos que no están exentos de riesgos para quienes están en contacto con ellos.

Pensando en estos profesionales de la salud (farmacéuticos, enfermeras, médicos…) y también en los familiares de quienes sufren un cáncer, hemos hablado con la Dra. Nuria Sánchez Marín, coordinadora de la guía Actuación frente a los riesgos de exposición a los medicamentos peligrosos, sobre el peligro de la manipulación de citostáticos en el ámbito de la Administración.

  • Además de ser medico de familia, se especializó en Medicina del Trabajo, pero esta es una especialidad que abarca múltiples áreas ¿Por qué se interesa en los peligros que supone para los sanitarios el manejo de citostáticos?

Es un tema que, enfocado desde la perspectiva de medicina del trabajo, más me llamaba la atención, porque son fármacos altamente eficaces pero que al manipulador no le suponen ningún beneficio. Me parecía que la forma que se tenía de trabajar con ellos se podía mejorar en muchos casos.

Ya se conocían los efectos de los fármacos citostáticos desde hacía mucho tiempo y se conocía la acción que podían tener sobre los trabajadores. El hecho de intentar crear una cultura de mayor protección y prevención hacia esos posibles efectos adversos me parecía interesante. Pero solo es uno más de los riesgos que existen en el ámbito sanitario.

  • ¿Los profesionales que manejan los fármacos de la quimioterapia son conscientes del peligro que conlleva? ¿Cuál es el nivel de consciencia en farmacia? ¿y en los servicios que administran?

A cualquier persona le preguntas por un fármaco citostático o un fármaco de quimioterapia y puedes ver que le genera cierta aprensión. Todos somos conscientes de que se trata de fármacos potencialmente peligrosos, sin embargo, forman parte de las tareas diarias de muchos trabajadores.

El fármaco llega al hospital, se recibe, se prepara en el servicio de farmacia y una vez preparado y habilitado se administra, normalmente en el hospital de día. La percepción es muy diferente en los distintos servicios porque el recorrido del fármaco es distinto.

En farmacia son muy conscientes de qué es lo que están manejando y a esto ayuda el hecho de que se trabaja en unas condiciones óptimas. En la mayor parte de las farmacias hay cabinas de seguridad 2A o 2B y es personal especialmente preparado para ello. Saber cuál es el riesgo y estar constantemente trabajando con él les ayuda a ser conscientes. Otra cosa es que la propia rutina pueda hacer que se descuiden, pero son profesionales muy preparados y que saben muy bien lo que están manejando.

Es distinto en la parte de administración, porque allí le llega el fármaco ya preparado y parece que ya presenta menos riesgo: ya no hay que mezclar, solo hay que ponérselo al paciente como uno más de los que administran al cabo del día.

La percepción es diferente porque son dos ambientes de trabajo totalmente diferentes. El personal sabe lo que está haciendo, pero entra en una dinámica de rutina de trabajo diario que hace que se descuiden.

LA GUÍA

Fue la respuesta a una necesidad. NIOSH hizo su famoso listado en el que clasificaba todos los medicamentos en MP1, MP2, MP3 y cuando salió fue un boom.

El Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el trabajo hizo una nota técnica de prevención que en realidad era una traducción literal de lo que hizo NIOSH y lo publicó como un documento en el que se asumía que determinados medicamentos eran carcinogénicos, o mutagénicos o teratógenos; aparte de los que ya conocíamos como MP1 como citostáticos, y nos encontramos con que había un montón de medicamentos que potencialmente eran muy peligrosos y otros como los MP3 que eran peligrosos para las personas que estaban en riesgo reproductivo.

Este documento era de aplicación obligatoria, pero si lo queríamos aplicar cada día en lo que teníamos que hacer en los hospitales se podía convertir en un caos; sin embargo, no hacer nada no era una opción, ya que se trataba de medicamentos que se utilizan de forma habitual. Entonces vimos que había necesidades y sensibilidades diferentes que se debían abarcar.

Decidimos que la mejor manera de afrontar el problema era contar con todas las personas implicadas: farmacéuticos, enfermeros, servicios de prevención, médicos y otros colectivos como auxiliares de enfermería que gestionan residuos de los pacientes ingresados y el personal de limpieza que en muchos casos es personal externo.

Aquel era un puzle muy complejo, así que nos sentamos a hacer un guion con las partes implicadas y hacer un seguimiento del medicamento desde que entra por la puerta del almacén de farmacia hasta que sale eliminado, viendo toda la gente que podía estar en contacto con él: el celador, el gestor de residuos… buscamos ayuda de todas las partes y ellos nos propusieron cómo se debía manejar la situación en su sector; luego nosotros lo coordinamos todo.

Pretendíamos que fuera una guía práctica y realista.

  • ¿Cuánto tiempo os ha llevado elaborar un documento tan completo y quién ha estado involucrado en este proyecto?

Nos llevó dos años y en él han participado técnicos del servicio de prevención, médicos del trabajo, ingenieros (por las cabinas de seguridad biológica, sistemas de limpieza de filtros…), técnicos de gestión de residuos, farmacéuticas, personal del hospital de día, enfermeras de planta y de atención primaria que también están implicadas en la administración de citostáticos.

  • ¿Cuál es el objetivo de esta guía?

El objetivo es que de forma amplia pero concisa se apliquen los mismos procedimientos y que la seguridad sea la misma para todo el que esté en contacto con los medicamentos peligrosos o sus residuos: ya sea preparando, manipulando o administrando.

  • ¿Qué guías os han servido de inspiración?

Hemos buscado mucho. En cuanto a vigilancia de la salud, fue muy importante la guía de citostático de la
AMMTAS (Asociación madrileña de medicina del trabajo en el ámbito sanitario), porque tenía una orientación muy directa a nuestro ámbito. También la guía de farmacia hospitalaria y de farmacia de primaria, la USP800, la NIOSH, el protocolo del Ministerio sobre citostáticos… pero también artículos que se habían publicado sobre trabajadores que habían tenido problemas en Valencia; una publicación de Olga Delgado, farmacéutica del Hospital Son Espases. También la Nota Técnica de Prevención 1051 en la que ya se hablaba de sistemas cerrados de transferencia de medicamentos.

Buscábamos ideas que estuvieran validadas y contrastadas para plantearlo con nuestro enfoque.

EN ADMINISTRACIÓN

  • ¿Cuáles son las medidas de protección existentes actualmente en la parte de administración de biopeligrosos en general en España?

Hay Notas Técnicas de Prevención publicadas al respecto; entre ellas, dos nuevas: la 1134 y 1135 en la que se nos orienta hacia los sistemas cerrados de transferencia de medicamentos, no ya en citostáticos sino en peligrosos en general.

La idea es: equipos de protección individual valorando el riesgo del fármaco que se está manipulando o administrando y sistemas cerrados que nos protejan de inhalación o salpicaduras que pueden contaminar a los trabajadores y las superficies de trabajo.

En la guía insistimos en la importancia de la higiene y de que las superficies sobre las que se preparan y administran los medicamentos tengan unas características que las hagan fáciles de limpiar y que el residuo que se genere se pueda retirar correctamente.

  • En el caso de los tratamientos domiciliarios, ¿qué medidas se deben tomar para la seguridad del personal sanitario, cuidadores y pacientes?

La atención primaria es uno de los ejes principales de la atención.

Nosotros como servicio de prevención somos responsables de los riesgos del trabajador, trabaje donde trabaje, por lo que sin asustar debemos transmitir que determinados fármacos hay que tratarlos con cuidado. Transmitir seguridad en el manejo, pero también que, si hay un riesgo, hay que afrontarlo y controlarlo: usar si es necesario doble guante, bata, mascarilla.

  • Actualmente se escucha cada vez más en los medios la voz de la enfermería, ¿cómo se percibe esto dentro del hospital?

Es importantísima. La labor de la enfermería es básica y fundamental en el funcionamiento del hospital, de la atención primaria y en la asistencia en general. Ya no es solo el trabajo que realizan sino también la labor de formación y transmisión de cuidados que a veces los médicos no transmiten. En este campo es esencial porque la mayor parte de las transmisiones las hacen ellos.

A FUTURO

  • Si hay algo para mejorar, ¿Cuáles serían los pasos a seguir?

Formación e información.  El trabajador tiene que saber qué está haciendo, pero saberlo con criterio, con sentido técnico, sin falsas alarmas.

Por otra parte, lo más importante es cerrar los circuitos en los que manejamos los medicamentos; evitar que exista contaminación. Evitar que el fármaco salga del entorno en que se administra, limpiar la superficie en que se ha administrado y gestionar correctamente los residuos.

Se deben habilitar espacios donde se pueda realizar la administración de forma segura, comprobar que no hay residuos de la quimioterapia, que no hay contaminación, que las superficies están libres de fármaco.

También es importante normalizar: que cuando el trabajador se pone una mascarilla, unas gafas o unos dobles guantes para administrar un fármaco a un paciente no ocasione alarma, que se entienda que es un trabajo en el que hay que protegerse.

Debemos ser conscientes de los riesgos con los que trabajamos, asumirlos y protegernos.

  • Futuras expectativas: ¿Qué evolución podemos esperar en los próximos años?  

Espero que lleguemos a un punto en que se normalice: que sepamos que los medicamentos tienen unas indicaciones y unos riesgos que hay que valorar.

Ayudamos en la curación de los pacientes, pero no debemos pasar por el riesgo que supone exponerse sin protección.

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