Las venas son vasos sanguíneos elásticos, encargados del transporte de sangre de vuelta al corazón.

Cuando no son capaces de realizar este retorno de forma eficaz nos encontramos con una insuficiencia venosa, también conocida como varices o venas varicosas.

Dada la posición erguida del ser humano, las varices son más comunes en las extremidades. Ya que la sangre de las piernas debe ascender, venciendo la fuerza de la gravedad.

Para evitar que esto suceda en las venas hay válvulas que se abren para dejar pasar la sangre y luego se cierran para evitar el retroceso.

Cuando las paredes de las venas pierden su elasticidad normal las válvulas se separan y la sangre puede retroceder, provocando una acumulación anormal de sangre en las mismas.

Estas venas se hinchan y agrandan, incluso llegan a retorcerse para poder seguir ocupando el espacio que les correspondía. A estas venas les denominamos varices.

Cómo se tratan las varices

A pesar de lo que se suele pensar, el objetivo del tratamiento de las varices no es solo estético.

Las varices pueden producir complicaciones locales como ulceras, flebitis o sangrados.

El tratamiento de las varices es muy diverso. La primera recomendación es un cambio en el estilo de vida.

Se aconseja al paciente:

  • Pérdida de peso controlada
  • Realizar actividad física de forma regular
  • Evitar el uso de tacones
  • Intentar estar el mínimo tiempo posible de pie en posición estática
  • No cruzar las piernas cuando estamos sentados
  • En reposo mantener las piernas elevadas
  • Duchas de agua fría sobre la zona con vasoconstricción
  • Utilización de medias comprensivas.

Tratamiento quirúrgico

Los tratamientos quirúrgicos más tradicionales son la fleboextracción, la flebectomía y la técnica CHIVA.

  • Flebectomía.

    Procedimiento mínimamente invasivo que se utiliza para eliminar las varices que se encuentran justo por debajo de la superficie de la pierna.

  • Fleboextraccion o stripping.

    Procedimiento quirúrgico que se realiza bajo anestesia general o local y que consiste en la eliminación total del sistema venoso superficial.

  • Cirugía hemodinámica o técnica Chiva.

    Se basa en preservar la vena safena interna y/o externa y mantenerla con flujo para asegurar el correcto drenaje venoso.

Actualmente también encontramos algunas técnica más novedosas como:

  • Esclerosis guiada por ecodopler.
  • Láser endovenoso, crioesclerosis, radiofrecuencia, etc.

Una de las técnicas más efectivas para tratar las venas varicosas o arañas vasculares es la escleroterapia.

Este procedimiento consiste en producir una flebitis química y retracción de la vena inyectando un producto químico irritante del endotelio directamente en la vena.

Esta solución hace que la vena cicatrice, forzando la sangre a reencaminarse a través de venas más sanas. El tejido local absorbe la vena colapsada, la cual desaparece normalmente en el plazo de unas pocas semanas, aunque hay veces que es necesario más de un mes para observar el resultado final.

Incluso llegando a precisar varios tratamientos de escleroterapia.

La solución administrada más estandarizada es una versión en espuma de esta solución, principalmente cuando la vena a tratar es de gran grosor.

La ventaja de la espuma es que la concentración del esclerosante es más homogénea y el tiempo de acción sobre la superficie endotelial es mayor al de otras terapias.

La espuma esclerosante se prepara a través de diferentes técnicas siendo la más estandarizada la técnica Tessari y la estandarización de esta técnica (DSS).

La estandarización de la técnica Tessari (DSS) es una variación de la misma que posibilita mayor seguridad en el tratamiento de la espuma evitando fugas y dándole mayor consistencia.

¿Cómo se elabora la espuma esclerosante?

Se precisan dos jeringas estériles.

En una de ellas se extraerá 1ml de líquido esclerosante y en la otra 3 o 4 ml de aire estéril. Para garantizar la esterilidad del aire es necesario recogerlo a través de un filtro de 0,2 micras.

Posteriormente, se conectarán ambas jeringas a través de una válvula estéril de tres vías. Para mayor seguridad del operador se aconseja protección ocular y el uso de jeringas Luer Lock, puesto que son las que menor probabilidad de fugas presentan cuando se trabaja bajo presión.

A continuación, se fuerza el paso de la mezcla de aire y el líquido esclerosante de una jeringa a la otra a través de la válvula de tres vías. Para producir una espuma suave y consistente es necesario repetir este paso al menos 20 veces.

 

Una vez tengamos lista la espuma se desconectan la jeringa que contiene la misma y se inyecta inmediatamente en varios accesos venosos claves como la safena interna, externa o venas perforantes.

Para saber si la espuma ha sido correctamente elaborada y poder ser administrada al paciente, deberá tener un aspecto homogéneo, sin grandes burbujas.

Es imprescindible, para poder garantizar la calidad de la espuma esclerosante, su administración en los sesenta segundos siguientes a su elaboración.

 

 

Javier Pérez Martínez
Delegado especialista en Cuidados Intensivos
jperez@vygon.es

 

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